Ahora mismo debe seguir la comparecencia de Oscar Puente en la diputación permanente del Congreso y en EEUU están votando en las midterms. Salvando todas las (enormes) diferencias entre ambos sucesos, ambos representan un cierto fin de ciclo.
Ya nos hemos dado cuenta de que lo de los trenes en España no va bien. No iba bien ya antes de que muriera tanta gente, es brutal que esa sea la forma de concienciarse. Siendo el tren el mejor medio de transporte desde el punto de vista medioambiental, hay que hacer un esfuerzo grande e imaginativo por su recuperación primero y su desarrollo después. Quizá es hora de revertir la forzada competencia y retornar a un monopolio de servicio público, donde no sea tan importante la reducción de precios a toda costa como su estabilidad, fiabilidad y capilaridad territorial, aunque resulte "antieconómico". Igual la inmediatez de unas elecciones hace que la dimisión de su ministro macarra no sea lo mejor para el resistente de manual, pero para para los que lo contemplamos desde abajo, sería una medida estética irreprochable.
Al otro lado del Atlántico, con un poco de suerte hay suficiente gente que, con la cara comida por los leopardos, deja de apoyarles. El impresentable ególatra con ínfulas de rey quizá ha tocado techo y su base electoral se quiebra. Ojalá. Ya asaltó el Capitolio por unas elecciones que no ganó. Ya daba por perdido que el nivel de autoritarismo y desprecio de la ley pudiera ser vencido de verdad en unas elecciones. Nada me haría más ilusión que equivocarme y ver el retroceso ordenado de esas políticas locas. Atentos (como cerraba Miguel Ángel Aguilar)

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