De las cosas que me han pasado hoy por delante esta imagen es lo que más me ha llamado la atención. En la imagen aparece Aznar ante una pizarra aleccionando a Feijoo y Abascal que atienden interesados.
En la pizarra una lista de "temas de campaña" y otra de "temas prohibidos". Los supuestos temas prohibidos son el contenido de un programa electoral legítimo, los planes de gobierno respecto de una serie de temas como las jubilaciones o cuestiones laborales. De todas las cosas de la lista ha habido declaraciones en las que se explicitaban planes de gobierno en esa dirección.
¿Por qué esconder el auténtico programa de gobierno? Pues, obviamente, por que no es apetecible para una gran parte del potencial electorado.¿Y si no es apetecible el programa, cómo van a conseguir que les voten? Ahí es donde entran en juego los "temas para la campaña" del cartel. Una serie de banalidades que, independientemente de que sean verdad o no (que muchas no lo son), no afectan en absoluto la vida de los votantes, su día a día, justo lo contrario de lo que pasa con los temas de la otra lista. El sanchismo, la supuesta corrupción del personaje y su entorno, los accidentes y desastres cuya gestión le toca (porque hay otros que les pasa al revés), la ETA, los catalanes... Un conjunto de temas que, aunque son irrelevantes en el mundo material, son esenciales en el cultural, generan una identidad un enemigo, una fraternidad. Sin el mismo tipo de cuestiones capaces de convencer a personas interesadas en el deporte en auténticos forofos. Que pudiera ganar o no un equipo de futbol, que una jugada sea o no penalti o que se fiche o no a según que jugadores, son cuestiones que no afectan en absoluto a la vida de los forofos. Y sin embargo hay gente dispuesta a dar la vida por los colores de su equipo.
Otra forma de entender a los leopardos comecaras, con su programa de comer caras, y la elaboración identitaria con la que arrastrar gacelas a su perdición.
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