jueves, 12 de octubre de 2023

Despistado digital II. Una adicción

 (Hace unos días hablaba de este despiste digital y decía que no me iba de tuiter por utilitarismo, hoy descubro que no, es por adicción)

He dejado de entrar en ex-tuiter prácticamente del todo, me da reparo. Y en cualquiera de estos otros sitios (Bluesky y Mastodon) no me engancho como lo hacía allí. Estoy descubriendo el lado más oscuro de mi relación con tuiter, la adicción, una "navegación zen" por contenidos diversos y escogidos que me hicieran sentir bien. Tenía listas de contenidos artísticos, científicos, "fuentes ligeras de ciencia" (contenido gráfico sobre todo), de humor, de contenido local... Muchas listas muy específicas y siempre había una en la que echar un rato. Contenidos que me absorbían lo suficiente como para producir relajación. Ahora que lo pienso (y lo miro con distancia y síndrome de abstinencia) esos paseos por e tweetdeck eran muy parecidos a fumarse un pitillo. Algo que dejé hace más de 20 años, pero que recuerdo con fuerza en este momento de desenganche de un hábito poderoso. El efecto secundario de los ratos de relajo basados en la nicotina es el deterioro de la salud física. En cambio el efecto secundario de un rato de distracción por contenidos variados es aprender cosas. Aprender cosas de una forma muy aleatoria, cosas que no iría a buscar si no me las encontrara por casualidad. Una peculiar culturilla ligera de aluvión que, a diferencia de la tos matutina del tabaco, me resultaba la mar de agradable.

En mi tarea por dejar definitivamente el vicio, me estoy esforzando por mantener los efectos secundarios: (i) la relación con personas interesantes, muchas ya amigas y (ii) esa culturilla dispersa. Pero hasta hoy pensaba que eran lo principal de mi uso de tuiter y no el efecto secundario de la adicción. Los chicles de nicotina y pipas de mentol hacen su función, sin duda, pero no te quitan el mono. La adicción de la nicotina (o las porquerías que sea que lleva el tabaco) es muy poderosa. Con Feedly, Bluesky y Mastodon empiezo a tener cubiertas las funcionalidades que buscaba, sin embargo seguía incómodo porque me faltaba "algo". Hoy descubro que lo que me falta es el efecto relajante adictivo de pasear la vista por un tweetdeck lleno de columnas. Y eso, tan personal y tan cutre en cierto modo, no se va a reconstituir en ningún otro lugar.

Todavía guardo el paquete de puritos que tenía en la mesilla cuando gracias a unas anginas para dejar de fumar. Al irme curando fui retrasando coger el momento de encender el siguiente cigarrillo y hasta hoy. Aunque sea por simetría poética, seguramente no me cerraré la cuenta de tuiter, pero tengo que hacerme a la idea de que estoy dejando una adicción sin sustancia bastante poderosa.
 

1 comentario:

Marcela dijo...

Al escribir el comentario siento un alivio parecido al estar en un grupo de adicciones, esa sensación de no estar sola y saber que de esto se sale.
Hace 3 años escapé de Whatsapp y reflejé la experiencia después de 2 años en:
https://marcelavegahiguera.com/2022/08/05/whatsapp-y-la-brecha-digital/

Llevo tiempo queriendo cerrar Twitter y no me había animado, esta semana recibí el impulso definitivo. Como bien explicas en este y otro post, pensaba que era una buena herramienta de difusión, dejé de entrar porque estaba centrada en finalizar mi etapa como autónoma. Hace poco volví para difundir un evento y un experimento...la repercusión fue mínima. Lo que me ha funcionado ha sido escribir directamente a la gente.

Y estoy contigo con la analogía del tabaco, porque llegué a estar más de un mes sin entrar a Twitter y ahora vuelvo a hacerlo a diario...vaya, una recaída como cualquiera. En fin, ahora a mirar hacia adelante ¡gracias por la terapia de grupo!