viernes, 20 de junio de 2014

Pseudoautoridad científica antidemocrática


En esta estupenda tira de Oroz (del 1 de febrero de 2014) se ilustra un curioso suceso. Un corrimiento de tierras en una ladera del embalse de Yesa hizo que se tuviera que desalojar una urbanización. Ante el nerviosismo de los propietarios la Confederación Hidrográfica del Ebro, responsable del tema, se refugia en tecnicismos en un (vano) intento de exculpación. La viñeta capta (y ridiculiza) ese intento de escurrir el bulto engañando a incultos paisanos con palabras como "paleodeslizamiento".

El tipo de actitudes que retrata con crudeza el chiste no son "la ciencia", pero si constituyen un uso de argumentos, lenguajes y formas típicas de la ciencia para fines antisociales (cuando menos). Y es ese tipo de actitudes el que genera un rechazo social que, cuando no se entra a matizar con finura, se extiende a la ciencia misma.

Esto viene al caso de una, ya larga, serie de artículos que se están sucediendo estos días sobre ciencia y democracia (ver, por ejemplo "¿Ha de ser democrática la ciencia?" de Juan Ignacio Pérez o "Anticiencia y política" de Javier Armentia, en ambos se enlazan artículos previos).

Se le puede pedir a los damnificados por esa imposición de supuesta autoridad científica que diferencien lo que realmente es ciencia y lo que es su uso torticero. Pero con mayor razón habría que pedirle esa diferenciación y la denuncia sin paliativos de las malas prácticas a científicos profesionales y escépticos militantes. Creo que mientras no denunciemos los ensayos clínicos mal hechos, las transgénicos inadecuados, las centrales energéticas poco seguras o las presas mal construidas, será difícil que se nos conceda autoridad cuando reclamamos fármacos eficaces, trangénicos excelentes y centales o presas correctas.


ACTUALIZACIÓN (23 jul 2014): Y al final el coco del paleodeslizamiento tuvo que dejar paso a una explicación más sencilla... e incómoda: ver la noticia aquí

sábado, 14 de junio de 2014

Sin disfrutar de la cabeza, abrumado por la cola

Hoy debería estar en Sevilla, disfrutando de una espléndida jornada de divulgación científica auspiciada por la revista Jot Down. Sin embargo estoy en casa ayudando a estudiar a varios niños inteligentes con significativas dificultades escolares. La maquinaria cuartelaria y mediocre del instituto les ha pasado por encima y necesitan apoyo, un pequeño punto de poyo con el que apalancar sus capacidades e impulsarse por encima de la basura que empezaba a ahogarles. Profesores que se reincorporan de una larga baja a menos de 20 días de acabar el curso y suspenden a tutiplén, castigando a su predecesor en las notas de los alumnos. Profesores que no solo necesitan que los problemas estén bien hechos, sino que estén hechos a su manera, al menos en esta evaluación por que "si fuera septiembre con que el problema esté bien hecho ya me vale". Profesores que cambian fechas de exámenes sin suficiente aviso... Me parece alucinante que a estas alturas no haya una página web con, al menos, las fechas de los exámenes. En fin, un montón de pequeñas miserias que, sin que ninguna sea de inspección, conforman un paisaje deplorable.

Este cambio de planes obligado me permite reflexionar sobre el colectivo completo de profesores, el dinosaurio entero  de la figura adjunta. Es un dinosaurio muy grande, y su cabeza despunta realmente arriba; con profesores verdaderamente excelentes, como muchos de los reunidos hoy en Sevilla. Son embargo su cuerpo y su cola representan un colectivo muchísimo mayor del que no se puede decir lo mismo. 

Me siento muerto de envidia (tanto que prefiero no mirar tuiter #CienciaJD), sin poder disfrutar de la cabeza del dinosaurio, abrumado por el peso de su cola en mi entorno.

miércoles, 11 de junio de 2014

Muchos alumnos de selectividad estudiarán fuera ¿y?

Uno de los periódicos Navarros lleva hoy como principal titular que un tercio de los alumnos de selectividad estudiará fuera. ¿Fuera de dónde? Resulta ser de la comunidad autónoma, así, sin que requiera más especificación. Podría ser fuera de la casa familiar o fuera de España. ¿Por qué el ámbito de la comunidad autónoma es tan relevante?

En Estados Unidos es tradicional que todos los estudiantes estudien fuera. Fuera de su hogar familiar en este caso, y muchas veces en lejos. Toda la trama de la película Toy Story III está montada sobre la marcha del dueño de los juguetes a la universidad; pero no deja de ser un ejemplo de muchos que se podrían poner.

La edad de comenzar la universidad coincide aproximadamente con la mayoría de edad, y creo que poner distancia con los padres, a la americana, es una buena práctica para la maduración y la formación integral del estudiante. Para los pares es también una buena cosa:  que el cese de la convivencia obligada con los hijos tenga una fecha predefinida ayuda a irse preparando para ello. Además se evita la complejidad de convivencia en hogares con demasiados adultos de intereses necesariamente contrapuestos. Aunque estos argumentos tan racionales sean poco compartidos por el sentimiento habitual de padres y madres de jóvenes de 17 y pico, a los que tendemos a ver como demasiado infantiles.

Desde el punto de vista del desarrollo territorial el juicio es diferente. Los estudiantes que se marchan a estudiar a un lugar alejado de su casa familiar es improbable que retornen. Si ese flujo de personas se da solamente en una dirección, el territorio de origen se despuebla. Sobre esto comentaba en una entrada anterior. Para mantener el territorio equilibrado si que sería necesario que no se marcharan a estudiar fuera, o bien que hubiese otros tantos que viniesen a estudiar aquí de otros lugares.

Una cuestión más es el balance económico de los estudiantes que vienen y van entre comunidades autónomas del estado Español. Las universidades subvencionan en números redondos el 90% del coste de cada plaza universitaria (1), y dado que la financiación proviene de las comunidades autónomas, esa subvención la pagan los ciudadanos de cada una. Así, si una comunidad recibe muchos estudiantes está pagándoles una parte importante de sus estudios con impuestos locales. En cambio la que envía fuera más estudiantes de los que recibe sale económicamente beneficiada. En Estados Unidos, por ejemplo, en los "community clleges" estatales hay precios distintos para estudiantes del estado o de fuera (como un factos 5 o así de diferencia), con lo que corrigen esta situación. Las universidades Españolas están tardando mucho en incorporar políticas de precios diferenciadas por el origen de los estudiantes.

En resumen, eso de que un tercio de los que han aprobado la selectividad esta mañana se vayan fuera ¿es bueno o es malo? Yo diría que es bueno para ellos, malo para sus padres (sentimentalmente) en el primer momento, pero bueno también a la larga, bueno para la hacienda Foral y malo para el desarrollo territorial Navarro a largo plazo. No era sencilla la respuesta.

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(1) Haciendo cálculos a lo bruto, si se divide el presupuesto anual por el número de estudiantes se obtiene una aproximación al coste por estudiante y año; y cuando se hace se ve que eso es casi 10 veces más de lo que realmente cuesta una matrícula, quizá algo menos con las subidas de tasas y bajadas de presupuestos de los últimos años.

domingo, 8 de junio de 2014

Lo que me gusta y lo que es verdad

Oía esta mañana a Juan Carlos Ortega en RNE reclamar la capacidad de considerar equivocadas cosas que nos gustan y que hacemos a menudo, como por ejemplo fumar. De hecho la tertulia trataba sobre el hábito de fumar. Me ha recordado las clases de ética de COU (hace 33 años nada menos) que es como se llamaba entonces la incipiente alternativa a la religión en secundaria. Durante muchas clases mantuve la postura, en parte por pedantería, pero también por convencimiento, de que “para mí, soy perfecto, ya que si detecto alguna imperfección la corrijo”. Justo el tabaco fue el contraejemplo que me sacó de aquella boutade. Más que corregir las imperfecciones, lo que parece que tendemos a hacer es cambiar nuestra definición de lo bueno para que las incluya.

Lo habitual es buscar narrativas que nos justifiquen lo que nos apetece hacer; siendo esas apetencias de orígenes realmente inconfesables. Nos gusta bajarnos cosas de internet gratis porque es cómodo (y es gratis), y sobre ello construimos toda una narrativa que incluye la libertad de expresión y malísimas corporaciones internacionales. Ese es uno de los ejemplos que pone Dan Ariely en su estudio sobre la deshonestidad (ver vídeo). Si el calentamiento global u otros problemas medioambientales me exigen perder calidad de vida va a ser que esas cosas no están demostradas y que probablemente sean mentira. Si no alcanzo las uvas para comérmelas va a ser que estaban verdes.

Se mezcla lo que me gusta con lo que es verdad. O sea que deseos y apetencias interfieren con juicios y razonamientos. Claro. Enunciado así en términos abstractos parece una trivialidad, seguro que los psicólogos saben eso desde hace años y le han dado un nombre técnico. Pero también parece que a nosotros no nos afecta, y menos actuando profesionalmente, especialmente como científicos. Pero no es cierto, la sensación de inmunidad es parte de propio sesgo. 

Parece claro que uno no puede librarse completamente de sesgos cognitivos como este, pero si que se pueden hacer esfuerzos para minimizarlos, y en esa línea la propuesta de Juan Carlos Ortega me parece un muy buen punto de partida: reconozcamos las cosas que nos gustan y que no están bien.

viernes, 30 de mayo de 2014

Esos pueblos y sus jóvenes y los microcampus universitarios

Hace unas semanas pasé el fin de semana en un pueblito de la provincia de Zaragoza invitado por un amigo originario de allí. Originario quiere decir que alguno de sus progenitores era de allí, porque el ya nació y vivió en una gran ciudad. Dice la página de la Wikipedia que le quedan 99 habitantes, aunque en verano puede llegar a los 350 (y que tiene bar y tienda que abren a diario). Esos 99 eran casi 800 en 1950, que es cuando empieza la despoblarse, lentamente, irremediablemente. 

Parece que los mozos del 91 recuperaron fuerza y añadieron su año a una pintada que llevaba 7 años decolorándose, una pintada típica de exaltación del orgullo "quinto" (y ya hace 13 de esto). Lo raro es que aún queden quintos allí, jóvenes que al adentrarse en la mayoría de edad no emigran y deciden quedarse. Aún con coche, las experiencias vitales, incluyendo las formativas, que ofrece el entorno son verdaderamente escasas. Las posibilidades de empleo se limitan, casi en exclusiva, a la agricultura y la ganadería. Cuesta imaginar a una persona saliendo de la adolescencia, a esa edad de comerse el mundo, mirando hacia el futuro con aceptación indefinida de un territorio tan limitado. ¿Quién podría sentirse feliz con un plan de vida por delante consistente en pastorear ovejas por el campo? No se, pero quien lo está haciendo en ese pueblo son inmigrantes Magrebíes. Las ovejas serán de los del pueblo de toda la vida, pero los que las pastorean ya no.

Este pueblo vale como ejemplo de muchos cientos que están en situaciones análogas. Por un lado pierden población autóctona y por otro incorporan población inmigrante. De alguna forma, mientras los propietarios envejecen la juventud es sustituida, sus hijos se marchan y vienen otros jóvenes de fuera. A medio plazo esta situación es problemática, de hecho la inmigración no deja de ser un parche de última hora en la tendencia hacia la despoblación. Y la despoblación absoluta no es buena ni para los pueblos ni para las ciudades a las que va a parar todo el mundo. Una de las vías de solución que han propuesto algunas personas para este problema de ordenación del territorio es poner universidades. No en pueblos de 100 habitantes, pero si en cabeceras de comarcas en las que aún se consideraba reversible el proceso de despoblación. La idea es que si los jóvenes se quedan en la comarca a esa edad de echarse pareja y hay algunos empleos (en los polígonos industriales con que se intentó el desarrollo rural décadas atrás y en el campo) quizá no se marchen.

Solo desde esta perspectiva de desarrollo local tienen sentido esos microcampus que han proliferado por España en los últimos 15 años, porque desde el punto de vista universitario son un desastre. Resultan unas plazas extremadamente caras, y por mas que se intente, difícilmente llegan a constituirse en verdaderas universidades, con investigación y peso intelectual relevantes. A estas alturas ya hay experiencia suficiente como para saber si estas iniciativas han tenido algún éxito en su propósito. A mi me da la impresión de que no. Para que la Universidad tenga incidencia en el desarrollo socioeconómico de una zona hace falta una masa crítica mínima. La mayoría de estos centros (si no todos) no han alcanzado ese mínimo, resultando un lastre para sus universidades matrices y no aportando apenas nada al desarrollo local. Una pena por partida doble. 

jueves, 29 de mayo de 2014

Están locos los romanos estos de los lego

En ocasiones anteriores he participado como voluntario en torneos locales (Navarros) de la First Lego League,  he escrito en este blog mis impresiones (1, 2). Hoy comienza la fase europea, que tiene lugar precisamente en Pamplona este año (ver página del evento). Curiosamente no he tenido noticia de la organización, y mi primera impresión ha sido: "mejor, un marón menos".

En esto que veo un animoso tuit de la cuenta de la sede sobre el ambiente de los equipos a la llegada y pienso en acercarme a echar un vistazo. Y ahí empieza mi sorpresa, al mirar en la página web resulta que está el aforo completo, y que lo han vendido a la módica cantidad de 90€ la entrada simple y 250 la premium (ver imagen adjunta, que es un pantallazo de la página del evento). Se me ha quedado una cara de idiota impresionante, una sensación de haber hecho el primo prestando mi tiempo en las ediciones locales que no me cabe en el cuerpo. 

Desconozco los detalles organizativos, pero no hace falta; para tener un juicio con los datos públicos basta. Esa sede que se ha llenado es Baluarte, el centro de congresos y espectáculos de mayor aforo de Pamplona. Puede que sea mentira que se haya llenado, lo que diría poco de la organización, pero puede que sea verdad, lo que diría aún menos. ¿Hay varios cientos de personas de Navarra que han pagado 90€ por ver ese espectáculo? Me cuesta muchísimo de creer. Entonces quizá se ha llenado con los visitantes de fuera, en este caso ¿estos pagan o no pagan? Por otro lado, en las fases locales se tiraba de varias decenas de voluntarios para hacer de jurado (trabajadores de empresas tecnológicas, profesores de universidad, de instituto). Si no se ha contado con ellos ¿No será que los jurados de esta edición están contratados para el evento? No se me ocurre otra forma de conseguir el número de personas que hacen falta (añadiéndole además el requisito de soltura en inglés).

En resumen, que la organización se ha puesto estupenda y se ha subido al Olimpo de la exquisitez: Que cueste lo que tenga que costar, será por dinero. Una actitud con una apariencia (cuando menos) de papanatismo por un lado ridícula y por otro antagónica con los valores que se supone que defiende la FLL. Va a ser que esos valores se han quedado en declaración de intenciones vacía.

No quiero saber ni qué personas están detrás, ni las cuentas del asunto ni quien paga en última instancia. A partir de ahora a no perder ni un minuto más en esta aproximación chusca y a dedicar los esfuerzos al verdadero valor de la programación y la robótica educativa, que es fundamental.

domingo, 25 de mayo de 2014

Fuentes en Investigación y Ciencia

En el nuevo blog de Investigación y Ciencia publicaba hace unos días la segunda entrada. Es una breve historia sobre la incorporación de avances tecnológicos para hacer fuentes diferentes de las tradicionales. 

Probablemente Marcello Mastroianni no viera ninguna necesidad en hacer fuentes diferentes: ya les iba bien en La Dolce Vita con las tradicionales. Aún sí, hay unas fuentes muy curiosas que hacen dibujos en binario en el agua que cae, y otras que hacen chorros de flujo laminar, incluso conviertiendolos luego en guías de onda con luces de colores. De eso se trataba, aquí el original.

martes, 20 de mayo de 2014

Enseñanza activa de ciencias (pistas para animarse)

El Centro Regional  de Formación del Profesorado de Castilla la Mancha ha organizado este curso un ciclo de talleres en colaboración con la plataforma de divulgación científica Naukas. En el marco de este acuerdo se organizó una sesión presencial en Toledo y un montón de talleres virtuales. Yo he participado en esta iniciativa con dos talleres... bueno más bien eran conferencias, lo de llamarle a eso taller es un poco abuso de lenguaje. Mi mensaje es que las metodologías activas son la mejor opción, y le he dedicado el tiempo a dar pistas para animarse a dar el salto metodológico; en la primera sesión sobre la reorganización de la asignatura y el planteamiento de actividades, y en la segunda sobre evaluación y herramientas 2.0 de apoyo. Se grabaron y en unos días estarán disponibles (ya avisaré). De momento, a continuación dejo las transparencias:





lunes, 19 de mayo de 2014

Roxane versionada (que no todo va a ser trabajar)


El jueves pasado, en el concierto de combos de la escuela de música del Valle de Aranguren nos salió una versión de Roxane (The Police) bastante chula. María, Isabel, Fede y yo con el profe al bajo, Oscar. Además lo grabaron en Aranguren-TV, así que está disponible:

sábado, 3 de mayo de 2014

Internet y redes sociales para secundaria

Estoy dando una charla a estudiantes de 4º de la ESO del instituto Plaza de la Cruz. Se trata de un programa montado entre el departamento de orientación del centro y la Asociación de Padres y Madres. La idea es contrarrestar la visión negativa del uso de internet, que es el único que reciben habitualmente. Además darles algunas pistas para sacarle más partido a su vida digital. Las transparencias no son muy explicativas, pero bueno, las dejo a continuación por si le sirven a alguien: