4ª Edición de la pregunta Naukas. Distintos colaboradores del blog contestan la misma pregunta. Mi contribución de este año, (esta) la dejo también a continuación:
¿Cuál es el hecho más fascinante del Universo?
Yo. Me parece absolutamente fascinante que una reunión temporal de átomos pueda sentir fascinación.
Yo soy un ser humano, un animal, un ser vivo en la superficie de un trozo de roca insignificante alrededor de una estrella cualquiera de una galaxia cualquiera de entre una miríada de ellas. Y soy capaz de saber todo eso y de que me impresione fuertemente.
Lo que hace a un ser humano (animal o ser vivo) no son los átomos que lo componen, de hecho se van sustituyendo unos por otros. Lo fundamental es la estructura, una cierta forma de organización que se automantiene y es capaz de reproducirse. Es algo parecido a un remolino en el agua de un río. El remolino es agua, lo que le da unidad es que estructura que se mantiene a lo largo del tiempo, incluso puede dividirse en otros remolinos.
Los torbellinos no parecen ser conscientes de su acuática existencia, son demasiado simples. Lo más fascinante del universo es que unos torbellinos de su propia materia si se planteen que son polvo de estrellas y alucinen con ello. Y por poner un ejemplo de esos torbellinos, yo mismo.
martes, 31 de enero de 2017
lunes, 23 de enero de 2017
Fotones y fotoncitos
La palabra fotón se ha incorporado ya al habla coloquial, y no solo para referirse a fotografías excelentes, sino a "partículas de luz". Sin embargo la comprensión real del asunto dista de estar tan generalizada.
La luz es una onda electromagnética, una oscilación del campo eléctrico y el magnético que se van propagando encadenadas por el espacio, sin necesidad de un medio material. Pero la descripción cuántica de la naturaleza incluye al campo electromagnético, la luz está "cuantizada". Eso quiere decir, entro otras cosas, que hay una cantidad mínima de campo indivisible, un cuanto. A eso es a lo que se llamó fotón.
La disquisición que llevó a siglos de peleas entre científicos sobre si la luz eran ondas o partículas quedó pues zanjada en un extraño empate. La luz está compuesta por unos entes cuánticos que se manifiestan como partículas o como ondas dependiendo del experimento de que se trate. Seguramente "partícula" y "onda" son conceptos que maneja bien nuestro cerebro, que ha evolucionado en contacto con cosas macroscópicas, y tiene que acabar reduciendo a ellos (aunque sea a una mezcla de los dos) el comportamiento observado de esos entes cuánticos.
Todos los fotones no son iguales. Hay una relación directa entre la energía de un fotón (una característica de la partícula) y su frecuencia (característica de onda). Cuanto más alta la frecuencia de una radiación, mayor energía tienen los fotones de que la componen. Y esto es independiente de la energía total de un puso de radiación. Eso es lo que crea confusión en ocasiones. La luz visible está compuesta por fotones de algunos eV (electronvoltios, unidad de energía) mientras que los rayos X los forman fotones de KeV (kilo electronvoltios), mil veces más energético cada uno. Distinta cosa es que podamos tener una potentísima iluminación visible (compuesta por trillones de fotones) o una muy tenue de rayos X. Pero si es visible los fotones son de su energía, y si son RX de la suya.
Esto es importante porque cada tipo de fotón, cada energía, es capaz de hacer unas cosas si y otras no. Tanto efectos físicos (excitar luminiscencia, ionizar gases, etc.) como efectos biológicos. Una metáfora que puede ayudar a entenderlo sería suponer el haz de radiación como un chorro de partículas macroscópicas. En el extremo de los rayos gamma, los de más energía esas partículas serían balas de rifle, los rayos X balas de pistola, el ultravioleta lejano piedras, el violeta pelotas de goma, el rojo pelotas de ping pong, y hacia abajo cosas más sutiles, básicamente bolas de algodón.
Un balazo o una pedrada son biológicamente agresivos, potencialmente mortales. Lo son desde el primer impacto, no hay dosis inocua. En cambio con pelotas de ping pong es muy difícil matar a alguien. No es imposible, te puedes atragantar, te pueden asfixiar enterrado en una piscina de pelotas de ping pong. Pero hacen falta condiciones muy extremas y muchas pelotas (mucha intensidad) o situaciones muy exóticas.
"Radiaciones ionizantes", las compuestas por fotones de alta energía, capaces de producir daño biológico rompiendo enlaces químicos. "Radiaciones no ionizantes", las compuestas por fotoncitos que no tienen energía para producir esos daños por mucha intensidad que haya. Por supuesto que este asunto no agota los efectos biológicos de las radiaciones electromagnéticas, pero es un punto de partida.
La luz es una onda electromagnética, una oscilación del campo eléctrico y el magnético que se van propagando encadenadas por el espacio, sin necesidad de un medio material. Pero la descripción cuántica de la naturaleza incluye al campo electromagnético, la luz está "cuantizada". Eso quiere decir, entro otras cosas, que hay una cantidad mínima de campo indivisible, un cuanto. A eso es a lo que se llamó fotón.
La disquisición que llevó a siglos de peleas entre científicos sobre si la luz eran ondas o partículas quedó pues zanjada en un extraño empate. La luz está compuesta por unos entes cuánticos que se manifiestan como partículas o como ondas dependiendo del experimento de que se trate. Seguramente "partícula" y "onda" son conceptos que maneja bien nuestro cerebro, que ha evolucionado en contacto con cosas macroscópicas, y tiene que acabar reduciendo a ellos (aunque sea a una mezcla de los dos) el comportamiento observado de esos entes cuánticos.
Todos los fotones no son iguales. Hay una relación directa entre la energía de un fotón (una característica de la partícula) y su frecuencia (característica de onda). Cuanto más alta la frecuencia de una radiación, mayor energía tienen los fotones de que la componen. Y esto es independiente de la energía total de un puso de radiación. Eso es lo que crea confusión en ocasiones. La luz visible está compuesta por fotones de algunos eV (electronvoltios, unidad de energía) mientras que los rayos X los forman fotones de KeV (kilo electronvoltios), mil veces más energético cada uno. Distinta cosa es que podamos tener una potentísima iluminación visible (compuesta por trillones de fotones) o una muy tenue de rayos X. Pero si es visible los fotones son de su energía, y si son RX de la suya.
Esto es importante porque cada tipo de fotón, cada energía, es capaz de hacer unas cosas si y otras no. Tanto efectos físicos (excitar luminiscencia, ionizar gases, etc.) como efectos biológicos. Una metáfora que puede ayudar a entenderlo sería suponer el haz de radiación como un chorro de partículas macroscópicas. En el extremo de los rayos gamma, los de más energía esas partículas serían balas de rifle, los rayos X balas de pistola, el ultravioleta lejano piedras, el violeta pelotas de goma, el rojo pelotas de ping pong, y hacia abajo cosas más sutiles, básicamente bolas de algodón.
Un balazo o una pedrada son biológicamente agresivos, potencialmente mortales. Lo son desde el primer impacto, no hay dosis inocua. En cambio con pelotas de ping pong es muy difícil matar a alguien. No es imposible, te puedes atragantar, te pueden asfixiar enterrado en una piscina de pelotas de ping pong. Pero hacen falta condiciones muy extremas y muchas pelotas (mucha intensidad) o situaciones muy exóticas.
"Radiaciones ionizantes", las compuestas por fotones de alta energía, capaces de producir daño biológico rompiendo enlaces químicos. "Radiaciones no ionizantes", las compuestas por fotoncitos que no tienen energía para producir esos daños por mucha intensidad que haya. Por supuesto que este asunto no agota los efectos biológicos de las radiaciones electromagnéticas, pero es un punto de partida.
sábado, 21 de enero de 2017
Predicciones
Recientemente hemos tenido unos días de mucho frío y, en algunos lugares, de mucha nieve. Los meteorólogos han intentado transmitir la información de que disponían, lo que científicamente se podía predecir. Esas predicciones han generado quejas... en los dos sentidos. Para unos se ha pronosticado más frío del que luego ha hecho, para otros no se ha dado cuanta precisa de la nevada que les esperaba en la carretera. Habrá hasta quien se quejó de las dos cosas en distintos momentos. Por alguna razón tendemos a indignarnos por que las predicciones del tiempo no sean totalmente precisas, algo que está fuera del alcance del conocimiento científico actual.
Siempre me ha parecido injusto que se les exija a los científicos más de lo que es posible predecir. El caso más extremo fue la imputación y condena de unos sismólogos italianos por no predecir un terremoto (aunque al final les absolvieran en instancia superior). Muy injusto especialmente por comparación con otros sectores en los que los errores de predicción son de bulto y eso no genera la más mínima reacción social.
Una hipótesis es que esa exigencia se debe precisamente a que a meteorólogos y sismólogos se les percibe como científicos de verdad y en la imagen social de los mismos está un poder de predicción prácticamente ilimitado. ¿No son capaces de poner un hombre en la luna y hacer volar aviones? Ya en una ocasión anterior concluíamos que los mitos sobre cómo es la ciencia (los científicos, el progreso, etc.) están en la raíz de la proliferación de ideas pseudocientíficas. No deja de ser paradójico... y un poco triste. Haríamos bien en insistir en una imagen social de los científicos y las científicas más realista.
(Los recortes sobre la nieve no son de esta tormenta, sino de años anteriores, pero para ilustrar el asunto valen igual)
Descubro que sobre los fallos de las predicciones económicas y su comparación con la meteorología había escrito ya hace 6 años. Parece que empiezo a repetirme...
Siempre me ha parecido injusto que se les exija a los científicos más de lo que es posible predecir. El caso más extremo fue la imputación y condena de unos sismólogos italianos por no predecir un terremoto (aunque al final les absolvieran en instancia superior). Muy injusto especialmente por comparación con otros sectores en los que los errores de predicción son de bulto y eso no genera la más mínima reacción social.
Una hipótesis es que esa exigencia se debe precisamente a que a meteorólogos y sismólogos se les percibe como científicos de verdad y en la imagen social de los mismos está un poder de predicción prácticamente ilimitado. ¿No son capaces de poner un hombre en la luna y hacer volar aviones? Ya en una ocasión anterior concluíamos que los mitos sobre cómo es la ciencia (los científicos, el progreso, etc.) están en la raíz de la proliferación de ideas pseudocientíficas. No deja de ser paradójico... y un poco triste. Haríamos bien en insistir en una imagen social de los científicos y las científicas más realista.
(Los recortes sobre la nieve no son de esta tormenta, sino de años anteriores, pero para ilustrar el asunto valen igual)
Descubro que sobre los fallos de las predicciones económicas y su comparación con la meteorología había escrito ya hace 6 años. Parece que empiezo a repetirme...
lunes, 16 de enero de 2017
Hablando sobre Wifi en Onda Vasca
El pasado día 10 me entrevistaron en Onda Vasca a propósito del tema de la creciente "WiFifobia", como está disponible el audio y quedó bien la cosa lo dejo a continuación:
Esta entrevista es la inaguración de una temporadita de charlas sobre el tema, una en Pamplona y otra en San Sebastián:
Esta entrevista es la inaguración de una temporadita de charlas sobre el tema, una en Pamplona y otra en San Sebastián:
domingo, 15 de enero de 2017
En el blog
Desde que cerró Google Reader, anticipando el cambio de suscripción a blogs por las redes sociales como sistema de información, anuncio las entradas de éste con la coletilla "en el blog".
En el blog han pasado 4 semanas sin publicación, se ha cerrado el año con menos entradas desde que existe, hemos cumplido el noveno año de existencia y he faltado a la tradicional publicación de metablogueo de fin de año.
No tengo ganas de comentar todas esas cosas, pero me siento en la obligación. Y como no lo hago tampoco continúo con publicaciones típicas a la espera de colocar esta, así que vamos a por ella y ya está. Total, con anunciarla poco y publicar pronto otras cosas resultará poco visible.
La falta de tiempo nunca me ha impedido escribir aunque fueran notitas breves, al revés, me servía de como un momento de relajo y cuando estás con muchos líos no te faltan ideas. Lo que hace que no escribas es la falta de motivación, situación a la que me han conducido problemas familiares. Encauzada la situación (que no resuelta, ya que hay cosas que no tienen solución) hay que acotar el esfuerzo anímico que supone y continuar con actividades apetecibles como el blogueo, que a eso a lo que habíamos venido aquí.
El contador de visitas de Blogger se ha vuelto loco hace tiempo y no da nada fiable. Analytics parece funcionar mejor. El resumen de lo que veo allí, unas 800 visitas mensuales menos octubre que tuvo la entrada más exitosa del blog en mucho tiempo (la de las grasas). En general un 5% menos que al año 2015, seguramente debido a publicar menos entradas. Tras nueve años y manteniendo la gran diversidad en cuanto a temas publicados la situación está estabilizada. Demasiados son, sois, para unas notas deslabazadas (y llenas de erratas) que, sobre todo, me dejo a mi mismo (manteniendo el espíritu fundacional, y si no véase la primera entrada).
Y dicho esto, a ver si recuperamos el tono y pasamos a cosas más interesantes.
En el blog han pasado 4 semanas sin publicación, se ha cerrado el año con menos entradas desde que existe, hemos cumplido el noveno año de existencia y he faltado a la tradicional publicación de metablogueo de fin de año.
No tengo ganas de comentar todas esas cosas, pero me siento en la obligación. Y como no lo hago tampoco continúo con publicaciones típicas a la espera de colocar esta, así que vamos a por ella y ya está. Total, con anunciarla poco y publicar pronto otras cosas resultará poco visible.
La falta de tiempo nunca me ha impedido escribir aunque fueran notitas breves, al revés, me servía de como un momento de relajo y cuando estás con muchos líos no te faltan ideas. Lo que hace que no escribas es la falta de motivación, situación a la que me han conducido problemas familiares. Encauzada la situación (que no resuelta, ya que hay cosas que no tienen solución) hay que acotar el esfuerzo anímico que supone y continuar con actividades apetecibles como el blogueo, que a eso a lo que habíamos venido aquí.
El contador de visitas de Blogger se ha vuelto loco hace tiempo y no da nada fiable. Analytics parece funcionar mejor. El resumen de lo que veo allí, unas 800 visitas mensuales menos octubre que tuvo la entrada más exitosa del blog en mucho tiempo (la de las grasas). En general un 5% menos que al año 2015, seguramente debido a publicar menos entradas. Tras nueve años y manteniendo la gran diversidad en cuanto a temas publicados la situación está estabilizada. Demasiados son, sois, para unas notas deslabazadas (y llenas de erratas) que, sobre todo, me dejo a mi mismo (manteniendo el espíritu fundacional, y si no véase la primera entrada).
Y dicho esto, a ver si recuperamos el tono y pasamos a cosas más interesantes.
lunes, 19 de diciembre de 2016
La importancia del funcionariado (también académico)
¿Qué aporta el funcionariado a los científicos? ¿Y al profesorado universitario?
Es fácil caer en los chistes y lugares comunes e identificar funcionariado con burocracia, ineficiencia e incumplimientos laborales. Como todos los mitos algo de realidad hay en esa imagen, pero dista mucho de ser lo fundamental.
El particular estatuto blindado de los funcionarios pretende garantizar la independencia del empleado público frente al poder político y sus vaivenes. Un estado con buena salud democrática necesita científicos independientes que puedan opinar si esa presa que se pretende construir es segura o no desde su conocimiento técnico, sin jugarse el puesto. También necesita profesores universitarios que transmitan visiones críticas con el poder (que unas veces serán unos y otras "los contrarios").
Leído así puede sonar un poco antiguo. Parece que eso de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra como principios constitucionales son antiguallas originadas por la proximidad del franquismo, pero que en el mundo moderno de hoy día solo son rémoras para una gestión ágil de la universidad. ¿Seguro?
Las libertades civiles no siempre van hacia adelante. Y en los lugares en los que retroceden también pensaban que eso jamás les iba a pasar a ellos. Los científicos del clima estadounidenses temen no ya por sus empleos, sino por los datos acumulados en el pasado. Los académicos turcos no complacientes con el poder están siendo laminados.
Los turcos expulsados de la universidad quizá eran funcionarios, cuando la democracia se pierde tanto ya nada vale. Pero la existencia del funcionariado como contrapoder de la política creo que es valiosa y que contribuye a la salud democrática que aleja esos peligros.
En resumen, sin perjuicio de que haya muchas mejoras que introducir en la función pública, la existencia de posiciones blindadas es democráticamente saludable.
((Sobre esto escribí también hace uno tiempo enfatizando otros asuntos))
Las fotos proceden de las siguientes fuentes: Time, W. Post, Nature, Wikipedia
Es fácil caer en los chistes y lugares comunes e identificar funcionariado con burocracia, ineficiencia e incumplimientos laborales. Como todos los mitos algo de realidad hay en esa imagen, pero dista mucho de ser lo fundamental.
El particular estatuto blindado de los funcionarios pretende garantizar la independencia del empleado público frente al poder político y sus vaivenes. Un estado con buena salud democrática necesita científicos independientes que puedan opinar si esa presa que se pretende construir es segura o no desde su conocimiento técnico, sin jugarse el puesto. También necesita profesores universitarios que transmitan visiones críticas con el poder (que unas veces serán unos y otras "los contrarios").
Leído así puede sonar un poco antiguo. Parece que eso de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra como principios constitucionales son antiguallas originadas por la proximidad del franquismo, pero que en el mundo moderno de hoy día solo son rémoras para una gestión ágil de la universidad. ¿Seguro?
Las libertades civiles no siempre van hacia adelante. Y en los lugares en los que retroceden también pensaban que eso jamás les iba a pasar a ellos. Los científicos del clima estadounidenses temen no ya por sus empleos, sino por los datos acumulados en el pasado. Los académicos turcos no complacientes con el poder están siendo laminados.
Los turcos expulsados de la universidad quizá eran funcionarios, cuando la democracia se pierde tanto ya nada vale. Pero la existencia del funcionariado como contrapoder de la política creo que es valiosa y que contribuye a la salud democrática que aleja esos peligros.
En resumen, sin perjuicio de que haya muchas mejoras que introducir en la función pública, la existencia de posiciones blindadas es democráticamente saludable.
((Sobre esto escribí también hace uno tiempo enfatizando otros asuntos))
Las fotos proceden de las siguientes fuentes: Time, W. Post, Nature, Wikipedia
sábado, 17 de diciembre de 2016
Nuevos criterios de acreditación del profesorado
Para que una persona se pueda presentar a una plaza de profesor universitario debe estar "acreditada". Y para acreditarse hay que mandar un montón de papeles a una agencia de acreditación (ANECA) que los analiza y da o no el visto bueno.
Hace poco más de un mes se publicaron unos nuevos criterios de acreditación para las categorías de profesores funcionarios (Titular y Catedrático de Universidad). Los criterios son considerablemente más "duros" que los anteriores (además de detallados y explícitos). La publicación de estos criterios ha generado un montón de protestas por parte de multitud de colectivos.
La verdad es que hay mucho que opinar sobre este asunto. En las siguientes líneas voy a comentar brevemente 4 aspectos:
1.- A nadie le gusta que le midan... tanto
En pocas profesiones como en esta hay que estar presentando el curriculum permanentemente. Es verdad que es un privilegio de que la sociedad te pague un sueldo (bueno en los niveles altos, no tanto en las fases iniciales) por una actividad que es tu propio desarrollo personal. Es lógico que haya que demostrar que sigue mereciendo la pena hacerlo, pero no deja de ser cansado y molesto en ocasiones.
2.- Las medidas algorítmicas tienen grandes problemas
Al proceso de acreditación se presentan decenas de miles de personas lo que imposibilita juicios en profundidad. Al final la cosa se limita a computar méritos como si fueran cupones. Y la cartilla de cupones tiene casillas de los más variado y exótico. No se puede compensar (apenas) unas actividades con otras, lo que lleva a mucha gente a embarcarse en actividades solo para recoger un certificado al final que le sirva en su siguiente acreditación. La última versión de la cartilla pone algunos requisitos en niveles verdaderamente altos, que no cumplen muchas de las personas que actualmente desempeñan esos puestos. En cualquier caso, si hay tantos miles y no va a haber tantas plazas ¿por qué no escoger a los mejores(*)? Quizá, pero eso no le va a resultar agradable a todos los que no lleguen a esos niveles. ((*) además está por ver que por encima de un cierto umbral siga siendo cierto que cuantos más JCR del primer tercil mejor candidato)
3.- En un momento de enorme embolsamiento de "acreditados sin plaza", estas medidas se pueden interpretar como oportunistas.
Tras los años de crisis en que las leyes para contener el déficit prohibieron la incorporación de funcionarios, la cantidad de personas acreditadas para puestos superiores a los que ocupan es enorme (en mi universidad más del 30% de los profesores permanentes). Esto plantea un problema importante. La gente considera legítima su aspiración a mejorar laboralmente especialmente cuando cumple los requisitos para hacerlo (yo creo que lo es) y presiona para que esto ocurra, pero no hay capacidad real para que ocurra (**). ¿Solución? Endurecer mucho los requisitos. Para empezar que no se incorporen muchos más a la bolsa, y para seguir que se plantee incluso la "reacreditación" con los nuevos criterios. Es difícil pensar que no hay alguna motivación de este tipo detrás de la medida. Y eso cabrea mucho, cambiar las reglas del juego a mitad de partida no es bonito.
(**) la dificultad para que esto ocurra es largo para comentar ahora, pero de verdad que lo es.
4.- Aún más, se pueden interpretar como un paso en la desfuncionarización de la universidad al endurecer especialmente el acceso a las figuras de funcionario.
Existiendo la vía laboral de los "contratados doctores", en la que no se han endurecido tanto los requisitos, es fácil suponer que se acumulará ahí el personal. El resultado neto es la desfuncionarización del profesorado universitario. Hay mucha gente que aboga por ello (no es mi caso), pero en cualquier caso algo no me parece bien que una medida política de ese calado se ponga en práctica de hecho de una forma tan torticera, evitando la discusión de fondo.
La Universidad tiene problemas importantes, la incorporación de nuevo profesorado no es uno de los menores, pero deberían abordarse de forma explicita y frontal, democrática y consensuada. Este tipo de medidas que interfieren con todo con la excusa de una supuestamente indiscutible excelencia...son una mierda me parecen de lo más inadecuadas.
Hace poco más de un mes se publicaron unos nuevos criterios de acreditación para las categorías de profesores funcionarios (Titular y Catedrático de Universidad). Los criterios son considerablemente más "duros" que los anteriores (además de detallados y explícitos). La publicación de estos criterios ha generado un montón de protestas por parte de multitud de colectivos.
La verdad es que hay mucho que opinar sobre este asunto. En las siguientes líneas voy a comentar brevemente 4 aspectos:
1.- A nadie le gusta que le midan... tanto
En pocas profesiones como en esta hay que estar presentando el curriculum permanentemente. Es verdad que es un privilegio de que la sociedad te pague un sueldo (bueno en los niveles altos, no tanto en las fases iniciales) por una actividad que es tu propio desarrollo personal. Es lógico que haya que demostrar que sigue mereciendo la pena hacerlo, pero no deja de ser cansado y molesto en ocasiones.
2.- Las medidas algorítmicas tienen grandes problemas
Al proceso de acreditación se presentan decenas de miles de personas lo que imposibilita juicios en profundidad. Al final la cosa se limita a computar méritos como si fueran cupones. Y la cartilla de cupones tiene casillas de los más variado y exótico. No se puede compensar (apenas) unas actividades con otras, lo que lleva a mucha gente a embarcarse en actividades solo para recoger un certificado al final que le sirva en su siguiente acreditación. La última versión de la cartilla pone algunos requisitos en niveles verdaderamente altos, que no cumplen muchas de las personas que actualmente desempeñan esos puestos. En cualquier caso, si hay tantos miles y no va a haber tantas plazas ¿por qué no escoger a los mejores(*)? Quizá, pero eso no le va a resultar agradable a todos los que no lleguen a esos niveles. ((*) además está por ver que por encima de un cierto umbral siga siendo cierto que cuantos más JCR del primer tercil mejor candidato)
3.- En un momento de enorme embolsamiento de "acreditados sin plaza", estas medidas se pueden interpretar como oportunistas.
Tras los años de crisis en que las leyes para contener el déficit prohibieron la incorporación de funcionarios, la cantidad de personas acreditadas para puestos superiores a los que ocupan es enorme (en mi universidad más del 30% de los profesores permanentes). Esto plantea un problema importante. La gente considera legítima su aspiración a mejorar laboralmente especialmente cuando cumple los requisitos para hacerlo (yo creo que lo es) y presiona para que esto ocurra, pero no hay capacidad real para que ocurra (**). ¿Solución? Endurecer mucho los requisitos. Para empezar que no se incorporen muchos más a la bolsa, y para seguir que se plantee incluso la "reacreditación" con los nuevos criterios. Es difícil pensar que no hay alguna motivación de este tipo detrás de la medida. Y eso cabrea mucho, cambiar las reglas del juego a mitad de partida no es bonito.
(**) la dificultad para que esto ocurra es largo para comentar ahora, pero de verdad que lo es.
4.- Aún más, se pueden interpretar como un paso en la desfuncionarización de la universidad al endurecer especialmente el acceso a las figuras de funcionario.
Existiendo la vía laboral de los "contratados doctores", en la que no se han endurecido tanto los requisitos, es fácil suponer que se acumulará ahí el personal. El resultado neto es la desfuncionarización del profesorado universitario. Hay mucha gente que aboga por ello (no es mi caso), pero en cualquier caso algo no me parece bien que una medida política de ese calado se ponga en práctica de hecho de una forma tan torticera, evitando la discusión de fondo.
La Universidad tiene problemas importantes, la incorporación de nuevo profesorado no es uno de los menores, pero deberían abordarse de forma explicita y frontal, democrática y consensuada. Este tipo de medidas que interfieren con todo con la excusa de una supuestamente indiscutible excelencia...
martes, 29 de noviembre de 2016
La intenigencia artificial que nos alegra la vida hoy
Descubrir música nueva, cuando ya tienes una edad, es engorroso. Hay amigos que te hacen recomendaciones, pero salvo que te conozcan muy bien has de escuchar mucho para llegar a descubrimientos maravillosos. Además uno va cambiando, incluso en escala de semanas, y lo que te apetece escuchar hoy no es lo mismo que hace un mes.
Documentarse y seguir al día de los temas de investigación que desarrollas es una tarea que requiere su tiempo, has de ir periódicamente a las bases de datos, o poner sistemas de alerta que te envíen las novedades que cumplen algunos criterios, pero siempre gastas mucho tiempo en el pajar para dar con una aguja de vez en cuando.
Desde hace unas semanas, meses quizá, los dos procesos descritos han comenzado a fluir de manera natural y sencilla; automáticamente. Spotify para la música y Mendeley para los artículos científicos hacen la tarea. Cada unos de estos sistemas dispone de un algoritmo que, en base al uso que haces de el, te propone novedades. En ambos casos la propuesta es poco invasiva y, lo más alucinante, de una enorme pertinencia. Vamos, que aciertan siempre (o casi) y te lo ofrecen amablemente.Seguramente hay muchos otros servicios que funcionan igual de bien, yo he comentado estos por que los uso (y los disfruto).
En ambos servicios hay una "capa social" en la que puedes enlazar con conocidos y seguir sus novedades, y demás... pero la utilidad real de esa capa social ha sido superada por el automatismo de los algoritmos. La inteligencia artificial en este tipo de tareas no es una promesa, es una realidad diaria y gratuita además.
La constatación de que la inteligencia artificial es una realidad es como asomarse a un precipicio: ¿Cuándo exactamente ha entrado en mi vida? ¿Es algo que controlo realmente? ¿Qué caminos va a seguir en el futuro? ¿Va a terminar dictando los caminos de mi investigación (y mis gustos musicales)? ¿En qué otros ámbitos de mi vida ha entrado ya con esa suavidad que hace que no te des cuenta?
La cuestión requiere acciones a corto plazo tanto regulatorias de la propia inteligencia artificial como de sus repercusiones sociales. Sobre lo primero merece la pena escuchar los 10 minutos de charla de Helena Matute en Naukas 16. Sobre lo segundo recomiendo una charla (algo más larga) que nos dio en Ciencia en el Bar Humberto Bustince y que quedó grabada gracias al Periscope de Javier Armentia.
Documentarse y seguir al día de los temas de investigación que desarrollas es una tarea que requiere su tiempo, has de ir periódicamente a las bases de datos, o poner sistemas de alerta que te envíen las novedades que cumplen algunos criterios, pero siempre gastas mucho tiempo en el pajar para dar con una aguja de vez en cuando.
Desde hace unas semanas, meses quizá, los dos procesos descritos han comenzado a fluir de manera natural y sencilla; automáticamente. Spotify para la música y Mendeley para los artículos científicos hacen la tarea. Cada unos de estos sistemas dispone de un algoritmo que, en base al uso que haces de el, te propone novedades. En ambos casos la propuesta es poco invasiva y, lo más alucinante, de una enorme pertinencia. Vamos, que aciertan siempre (o casi) y te lo ofrecen amablemente.Seguramente hay muchos otros servicios que funcionan igual de bien, yo he comentado estos por que los uso (y los disfruto).
En ambos servicios hay una "capa social" en la que puedes enlazar con conocidos y seguir sus novedades, y demás... pero la utilidad real de esa capa social ha sido superada por el automatismo de los algoritmos. La inteligencia artificial en este tipo de tareas no es una promesa, es una realidad diaria y gratuita además.
La constatación de que la inteligencia artificial es una realidad es como asomarse a un precipicio: ¿Cuándo exactamente ha entrado en mi vida? ¿Es algo que controlo realmente? ¿Qué caminos va a seguir en el futuro? ¿Va a terminar dictando los caminos de mi investigación (y mis gustos musicales)? ¿En qué otros ámbitos de mi vida ha entrado ya con esa suavidad que hace que no te des cuenta?
La cuestión requiere acciones a corto plazo tanto regulatorias de la propia inteligencia artificial como de sus repercusiones sociales. Sobre lo primero merece la pena escuchar los 10 minutos de charla de Helena Matute en Naukas 16. Sobre lo segundo recomiendo una charla (algo más larga) que nos dio en Ciencia en el Bar Humberto Bustince y que quedó grabada gracias al Periscope de Javier Armentia.
domingo, 27 de noviembre de 2016
Misterios científicos de la cocina
Mañana comenzamos la oncena temporada de charlas de divulgación para estudiantes de instituto. En Tierra Estella será la inaguración, y con una charla nueva, sobre misterios de la cocina. Ahí la dejo:
sábado, 19 de noviembre de 2016
Inteligencia colectiva tabernaria
n estupendo reportajeEl formato ciencia espectáculo engancha, así que como clausura del as semanas de la ciencia 2016 en Navarra tuvimos "Ciencia, Rock y Birras" en el Zentral.
La músuca corrió a cargo de Plastones, ¡¡buenísimos!!
Javier Armentia hizo de presentador del acto
José Ramón Isasi habló de química y superhéroes
Karmele Gómez de sienestesia y nebulosas
Ambrosio Liceaga de por qué necesitamos ciudades listillas
y yo hice un experimento tabernario sobre inteligencia colectiva. Dejo las transparencias a continuación, están completadas con el resultado del experimento y un par de fotos del acto que, obviamente, no se proyectaron:
Las fotos cortesía de @yojosemere, que hizo un estupendo reportaje.
La músuca corrió a cargo de Plastones, ¡¡buenísimos!!
Javier Armentia hizo de presentador del acto
José Ramón Isasi habló de química y superhéroes
Karmele Gómez de sienestesia y nebulosas
Ambrosio Liceaga de por qué necesitamos ciudades listillas
y yo hice un experimento tabernario sobre inteligencia colectiva. Dejo las transparencias a continuación, están completadas con el resultado del experimento y un par de fotos del acto que, obviamente, no se proyectaron:
Las fotos cortesía de @yojosemere, que hizo un estupendo reportaje.
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