lunes, 29 de junio de 2009

Encuestas a los estudiantes

Vaya, me pasé de listo en el comentario de hace 10 días. Aunque el argumento fundamental lo mantengo, si que va a haber encuestas. Según nos indican hoy en un correo que, entre otras cosas, dice:

"Finalmente, desde hoy lunes 29 de junio a las 8:00 y hasta el viernes 3 de julio a las 14:00 se ha habilitado la aplicación que permite realizar las encuestas de satisfacción de los estudiantes vía telemática. Se ha enviado esta información al correo institucional de todos los estudiantes así como un SMS al teléfono móvil de los estudiantes que proporcionaron su número de teléfono en la matrícula. El próximo curso este procedimiento de encuestas se modificará, en el sentido de que se habilitará la aplicación en cada cuatrimestre antes de la realización de exámenes."

Ahora sólo me quedan un par de dudas ¿se enterarán? ¿contestarán? ¿habrá suficientes contestaciones? ¿no introduce un sesgo importante el sistema de comunicación?

Supongo que en algún momento tendremos acceso a los resultados. Yo este año he tenido 4 asignaturas, a ver que datos me llegan. Seguiremos informando.

Actualización 17 de julio de 2009: Siguen sin aparecer en la aplicación de consulta de resultados (donde si están los informes de los 3 cursos anteriores).

domingo, 28 de junio de 2009

¿Alcanza el fraude científico al 72% ?

A través de Juan José Ibañez me entero de la publicación de un curioso estudio que intenta cuantificar el alcance del fraude científico. Cómo el artículo original está publicado en libre acceso (ese movimiento maravilloso tan poco apoyado oficialmente) se puede acceder al trabajo íntegro.

Hace algún tiempo comentábamos sobre lo especialmente escandaloso de la desonestidad que afecta a lo esencial de la profesión del deshonesto (el bombero pirómano, el cura pedófilo o el científico mentiroso): oxímoron profesional.

El trabajo antes citado es un "metaestudio" que recoge y sistematiza los datos de otros estudios anteriores; una metodología análoga a la utilizada en medicina basada en la evidencia para extraer conclusiones de múltiples estudios clínicos. Una metodología que me es bastante ajena, por cierto, pero no puedo por menos que sorprenderme de algunos resultados: "In surveys asking about the behaviour of colleagues, admission rates were 14.12% (N = 12, 95% CI: 9.91–19.72) for falsification, and up to 72% for other questionable research practices".

Vamos que si a uno le preguntan cuanto de deshonestos son los demás el número es descomunal: 14% de falsificaciones y 72% de mala praxis en general. Este resultado puede significar una de las siguientes cosas (al menos):
1.- Los científicos son unos mentirosos compulsivos.
2.- Los científicos son unos insolidarios y ven la viga en el ojo ajeno (incluso cuando no la hay).
3.- Hay características de la actividad científica que vistos desde fuera se perciben como deshonestos.

Creo que las tres cosas son parcialmente ciertas, sobre todo las dos últimas.

Cuando se dice que una enfermedad afecta a tres cuartas partes de la población es que no es una enfermedad, sino una característica del ser humano. Del mismo modo si de verdad hay algo en la actividad de llos científicos que se ve en el 72% de los casos, ha de ser una característica consustancial de la actividad. En concreto la vehemencia en la convicción de los propios resultados. Hay un chiste clásico de laboratorio (que ahora no encuentro en la red) en el que se traducen las frases típicas de los artículos científicos: "the sample was treated with extreme care", sólo se nos cayó al suelo un par de veces; "a typical sample", la única que funcionaba; etc. Sin llegar a los extremos descarnados del chiste es verdad que uno publica sus mejores resultados, de sus mejores muestras. No es infrecuente que para tener una buena nuestra (en ciencia de materiales) se haya tenido que intentar 100 veces. ¿Hay que entender eso como deshonesto?

Respecto a la falta de solidaridad gremial, hay que reconocer que en este colectivo es espectacular. En una entrada de hace unos meses especulaba sobre la fuerte competencia a la que están (estamos) sujetos los científicos a la hora de conseguir fondos para la investigación, y cómo eso puede marcar muchos aspectos de la relación entre personas y grupos. Tampoco habría que minusvalorar el papel del "tráfico de ideas" (inspiraciones mútuas, copia de ideas de colegas, y similares, no siempre honestos). Se comenta a veces también que en un entorno en el que las diferencias de sueldo son inexistentes, el inevitable escalafón social se basa en el "prestigio", bien que hay que perseguir y que despunta más en la medida que el de al lado tiene menos. Sea por la razón que sea (seguramente suma de estas tres entre otras) desde luego los científicos no conforman un colectivo solidario en absoluto, y no me extraña nada que preguntados en secreto sobre la honestidad del vecino se malmeta sin fundamento.

Por último nos queda el fraude de verdad. A este respecto la última frase del abstract dice: "misconduct was reported more frequently by medical/pharmacological researchers than others". El auténtico fraude ha de estar movido por auténticas ganacias. Sólo alguien un poco trastornado falsificará unos resultados para ser más que el colega del despacho de al lado, pero por un pastón la cosa cambia. Y los pastones se mueven en determinados sectores industriales ligados con disciplinas científicas muy particulares: temas farmacéuticas y agrarios principalmente.

Se alarga ya mucho la entrada, aunque el tema de mucho más de sí, como dicen en las series televisivas: continuará. ((Actualización 20 jul 09 : la continuación aquí))

sábado, 27 de junio de 2009

Concursos en la UPNA

El viernes me encontré con este anuncio sobre la contratación del servicio de agencia de viajes para la universidad. Creo que han sido 6 años del anterior, pero se nos han hecho eternos. Cuando uno es responsable de un proyecto de investigación y ha de hacer un viaje, interesa hacerlo lo más barato posible, cosa que nunca era la primera opción de la agencia. Así que el servicio prestado suponía para el usuario: buscarte el viaje, comunicarle todos los detalles a la agencia, preparar una autorización para la emisión de los billetes y verificar el desarrollo del proceso. Vamos, más complicado que hacerlo directamente sin agencia (que además nunca puso oficina en el campus y no enviaba billetes). Vamos, una maravilla. Cuando se preparó ese concurso lo no se pensaba en esas cosas, sino en la dificultad de identificar los cargos individuales (un problema de la unidad de gestión económica), cosa que quedaba muy bien definida. A ver si la experiencia de estos años sirve para que en el nuevo concurso se hayan tenido en cuenta, también, a los sufridos viajantes.

A propósito de concursos, últimamente cuando llega al móvil una llamada de la universidad se identifica con un chorro de números que indican que hay un discriminador de llamadas. Hace unos años, cuando se intentó hacer algo parecido con telefónica (adjudicataria por historia de la telefonía de la UPNA) otras operadoras lo recurrían (como ya comentamos hace tiempo). No se cómo se ha podido hacer ahora, quizá se haya sacado un concuso al efecto del que no me haya enterado. Afortunadamente (para mi entre otros) ya no me entero de casi nada de lo que ocurre en esos ámbitos.

jueves, 25 de junio de 2009

La facilidad de la investigación

Opina un economista famoso (no como economista sino como político) en la defensa de su tesis doctoral que investigar es sencillo, lo difícil es innovar. Así de rotundo, para que no haya lugar a medias tintas.

Ya habíamos comentado sobre estas cuestiones, tanto sobre el espíritu innovador como sobre innovación y empleo. En principio mi opinión es totalmente contraria al titular de la tesis: investigar es el trabajo serio, sólido y formal y la innovación es fuego de artificio, espuma de gaseosa. Usaba en las entradas antes citadas el ejemplo de un torneo de tenis: el ojo de halcón es investigación y las guapas recogepelotas en minifalda (o el color de la arena) son innovaciones. Puede ser que el torneo se haga famoso/ rentable por la belleza de sus recogepelotas, además no hay nada de malo en ello, pero no sé porque hay que contraponer esos beneficios con los de la investigación. Hablamos de divisiones diferentes, y mezclarlo genera una impresión equivocada de la importancia y la dificultad de la ciencia (que es lo que se esconde en realidad tras la palabra investigación).

Buscándole algúnsentido a la frase del titular sólo encuentro uno. Investigar es mas fácil en el sentido de que hay métodos, procedimientos, escuelas. Hay un siglo de filosofía de la ciencia y muchos siglos de experiencia en el desarrollo de la misma. La innovación en cambio es la ocurrencia, la invención, la chispa. Y en ese sentido si que es más difícil, no hay procedimientos, métodos ni nada parecido. No se si se refería a esto el autor, probablemente no.

martes, 23 de junio de 2009

Asesinato en el Bolonia esxpress

En un reciente Consejo de Departamento se escuchaban amargas quejas de los componentes de las comisiones encargadas de confeccionar los nuevos grados de ingeniería de la UPNA adaptados al EEES.

Es fascinante darse cuenta de que yo (como profesor de a pie) me quejo de los miembros de las comisiones de grado por los mismos motivos que ellos se quejan del Equipo Rectoral. A su vez éste se queja prácticamente en los mismos términos del ministerio correspondiente, y del Gobierno en última instancia. Las quejas vienen a ser las siguientes:
- No nos han escuchado y no han establecido un cauce adecuado para recibir nuestras sugerencias.
- No tienen un modelo claro en la cabeza y faltan directrices explícitas de la tarea que nos piden.
- Las buenas palabras se convierten en regulaciones de obligado cumplimiento demasiado tarde, de forma titubeante y desde luego sin consensuar.
(- Además no tienen ni idea, se olvidan de aspectos esenciales y lo miran todo desde el ángulo de sus intereses particulares)

Analizado caso por caso creo que todos tenemos razón. Pero algo sistémico tiene que estar ocurriendo cuando exactamente los mismos problemas se van transfiriendo a lo largo del escalafón. Me parece un curiosisima regularidad que requeriría un estudio serio (a saber desde que disciplina).

En cualquier caso el tiempo pasa y el proceso avanza. Todos nos quejamos pero nadie se ha negado a participar (extraña mezcla de resignación, pillería, responsabilidad y colaboracionismo) con lo que el producto final está a punto de ver la luz (ver la figura que acompaña la entrada para hacerse una idea gráfica de lo armonioso del resultado).

En algún momento un inocente (como el niño del traje nuevo del emperador) pinchará la burbuja de palabrería, competencias y objetivos de aprendizaje y se hará obvio el desastroso engendro diseñado. No valdrán maniqueismos entonces. En este proceso se aplica el sabio dicho: entre todos la mataron y ella sola se murió.

domingo, 21 de junio de 2009

Política, gestión, economistas y abogados

A propósito de un estudio que se ha encargado a la cámara de Comptos sobre la Eficacia de la UPNA, surgían dos comentarios bastante contrapuestos, un mío y otro de Antonio Arias, y mucha polémica posterior (en este segundo blog). La discusión puede tomar múltiples caminos y facetas, desde la autonomía universitaria y la endogamia hasta acabr planteándose el papel social de la universidad. Todo ello muy interesante, pero que no responde al fondo que a mi me preocupaba. El trasfondo último de mi preocupación por este tema está en la dialéctica política frente a gestión (objeto ya de la entrada inagural de este blog).

Sobre este asunto, un párrafo de Juan Freire es muy revelador: "Esta contradicción no es más que la punta del iceberg de un problema más global. No contamos con políticos que sean verdaderos líderes. No necesitamos gestores (o no solo necesitamos gestores públicos, que por otra parte podemos conseguir en el mercado profesional y que tendrán mucha mejor preparación que nuestros políticos). Necesitamos líderes transformadores. Personas que sepan ver el futuro (y el presente) y sepan adelantarse a la sociedad, comunicando los cambios que debemos afrontar, diseñando los mapas de ruta para lograr esos cambios y convenciendo a los ciudadanos para que se involucren, y apasionen, con esos retos." (tomado de un artículo más extenso sobre la cuestión).

Últimamente se tiende a confundir mucho la política con la gestión. Desde la economía, en muchas ocasiones, se propugna la inutilidad de la política: existen argumentos científicos sobre cuáles son las mejores decisiones que tomar y todo intento de politizarlas es introducir elementos poco profesionales que solo pueden empeorar las cosas. Huelga decir que disiento radicalmente de este punto de vista.

Del mismo modo las auditorias, desde un punto de vista esencial, sólo pueden afectar a la gestión. Es a ésta actividad a la que se le debe exigir buenas prácticas, incluso mucho más allá del mero cumplimiento legal. Sin embargo mucho me temo que algunos estudios realizados sobre la UPNA (la auditoria docente de hace unos años o la que se encarga ahora) auditan aspectos de política universitaria. Es en este sentido que estas actuaciones me parecen especialmente perniciosas, no sólo porque sean inadecuadas, sino porque contribuyen a extender esa idea de que la política, la ideología, el liderazgo transformador, son tonterías del pasado dejando todo el peso en la gestión y la eficacia.

Bastante mal va la gestión de tantas cosas (como la economía sin ir más lejos) como para renunciar a la esperanza de la política, la Política con mayúscula.

viernes, 19 de junio de 2009

jueves, 18 de junio de 2009

El largo camino de la calidad docente

Este curso académico que está concluyendo no se han hecho encuestas institucionales sobre la calidad de la docencia. Cuando acabó el primer cuatrimestre se comunicó que a final de curso se pasarían encuestas de los dos cuatrimestres, pero que se iba a hacer por un nuevo procedimiento web y que hacía fata un poco más de tiempo para ponerlo a punto. Quizá sea un impaciente y aún estemos a tiempo, pero los buenos estudiantes están ya de vacaciones...

Hace unos años hubo un importante escándalo en la UPNA porque se hizo depender la percepción de un complemento "de calidad docente" de los resultados obtenidos en las encuestas que rellenaban los estudiantes. El procedimiento no era inmediato, requería ser mal (muy mal) puntuado por diversos grupos de asignaturas distintas en dos años. La primera vez que se puso en práctica el sistema "suspendieron" algo así como el 8% del profesorado, o dicho de otra forma recibieron su complemento más del 90% del profesorado.

Casi todos los que no obtuvieron buenos resultados recurrieron a los tribunales y algo más de la mitad ganaron sus juicios. Ganaron por defectos de forma, el más "divertido" fue el de una persona que no había dado ninguna clase en el período evaluado, como el caso no estaba específicamente previsto en la normativa hubo que reconocer la calidad de un servicio inexistente (el derecho es a veces fascinante).

Es verdad que aquel sistema no incluía otras medidas correctoras como una fase de alegaciones (o autoevaluación) del profesor, u otras fuentes de información más objetivas que la opinión de los estudiantes. Pero a mi me sigue pareciendo fundamental que los proveedores de un servicio se esfuercen por satisfacer a los receptores del mismo. Hay una línea de argumentación que sostiene que el auténtico cliente de la enseñanza universitaria es el posterior empleador de los egresados, y que la satisfacción de ese cliente exige hacer sufrir al estudiante que, obviamente no queda "satisfecho", al menos a corto plazo. Creo que no es así, los estudiantes no son tontos y, en contra de lo que se dice a veces, no dan mejores puntuaciones a los que no les enseñan suficiente. En mi opinión es perfectamente compatible proporcionar una enseñanza profunda y exigente con hacerlo de forma que satisfaga las expectativas de los estudiantes y los deje contentos; de hecho es lo que hay que hacer.

En todo caso el camino que se inició con aquel procedimiento absolutamente innovador en la universidad española (que lógicamente laminó las posibilidades electorales de sus autores), tosco y con muchas carencias se ha ido modificando de forma que nunca nadie ha dejado de percibir los complementos correspondientes. La verdad es que para no hacer nada con los resultados mejor no hacer encuestas. Casi habrá que concluir que esa ausencia redundará en una mejor eficiencia de la actividad universitaria.

martes, 16 de junio de 2009

Requiem por la autonomía universitaria

Sin duda ninguna que como toda administración pública, la gestión económica de la UPNA debe ser impecable. Obviamente ha de ser también transparente, y en ese sentido es AUDITADA ANUALMENTE por el tribunal competente: la Cámara de Comptos.

Sin embargo ahora los políticos pretenden hacer un análisis de los gastos y optimización de recursos. ¡Y al equipo rectoral no le parece mal!

¿Se hacen este tipo de estudios sobre el Departamento de Salud? ¿Decide el Parlamento qué vacunas hay que comprar y cuáles no? ¿Decide el Parlamento qué asfalto hay que poner en las carreteras o si el espesor del pavimento no es el adecuado?

Una cosa es que el gasto se haga conforme a derecho y con transparencia, y otra cosa que se invadan las legítimas competencias de una administración. No hay derecho a que el Parlamento (o el Gobierno) pretendan decidir sobre qué gasto es más necesario que cuál y cómo resulta más adecuado priorizar las inversiones. Es una invasión de la autonomía universitaria intolerable. Da igual que lo hagan directamente o asistidos por un informe profesional (igual da de una empresa privada o de la Cámara de Comptos), se están invadiendo las competencias de forma tremenda.

Si no saben en qué basarse para establecer un convenio de financiación que se lo estudien, que se asesoren sobre cómo lo han hecho en Cataluña, por ejemplo. Que se planteen qué objetivos sociales debe perseguir la UPNA y que establezcan incentivos económicos en esa dirección. Pero buscar en las cuentas a ver en qué se gastan el dinero estos mangurrianes a ver cómo les puedo recortar y controlar me parece una indignidad.

Y desde luego me parece intolerable que desde las autoridades académicas no se haga una defensa mucho más fuerte de la mayoría de edad de la institución que dirigen, y que se plasma en el precepto constitucional de la Autonomía Universitaria.

lunes, 15 de junio de 2009

Primer empleo de titulados

Hoy se están celebrando los exámenes del Campus Virtual Compartido del G9. Tras varias semanas detrás de que una chica de Cantabria pudiera examinarse en Toledo, resulta que ni aún así: la empresa en la que acaba de empezar a trabajar no le deja faltar al trabajo una mañana por ese motivo. Las pocas asignaturas que le quedan habrá de aprobarlas en días de vacaciones, y necesita estar un mes para empezar a tener derecho a ellas. No se si la chica estudia ingeniería ni a de que sector es la empresa, prefiero no mirarlo, pero conociendo muchos casos como ese el titular de la noticia que copio aquí me deja estupefacto.

Parece que a las empresas de energías renovables les gustaría contar con más trabajadores técnicos, con una formación más específica en el sector y con los idiomas mejor dominados. Reconocen que se les marchan mucho ("hay una alta rotación") y que son más fabricantes que investigadores. La verdad es que a mi no me parece tan difícil su problema.

La solución pasaría, no digo por reducir su márgen de beneficios, sino por diferirlo en el timpo. Por un lado dedicando recursos de hoy a pagar unos sueldos dignos a unos trabajadores que se les considere mayores de edad y se les de unas condiciones laborales razonables. Por otro lado no sería difícil establecer alianzas con socios locales (la UPNA sin ir más lejos) y plantear unos proyectos de investigación de largo plazo (3- 5 años). Quizá las cuentas de resultados no fueran tan boyantes en los dos o trs primeros años, pero a la larga ya verían. Por cierto, este consejo es gratuito, ninguno de los 40.000 euros del estudio reseñado lo ha financiado, aunque se admiten donaciones ;)